Existen múltiples casos de diagnóstico erróneo entre la gran mayoría de las enfermedades mentales que tienen síntomas similares o solapados. A veces el terapeuta o profesional encargado del diagnóstico es incompetente, a veces el diagnóstico se hace demasiado pronto, a veces realmente la línea es difusa. El diagnóstico correcto incluye un exhaustivo estudio de la historia clínica y personal del paciente y es fundamental para lograr un adecuado tratamiento o recuperación. Si a estas dificultades le sumamos la muy posible existencia de comorbilidades, es decir de la presencia de dos o más enfermedades mentales a la vez, la situación se vuelve sumamente delicada.
En el caso puntual del TLP y el TB, el primero responde mejor a ciertos tipos de terapia (de esquemas y dialéctica conductual) mientras que el segundo responderá mejor a ciertas medicaciones estabilizadoras del ánimo (por ejemplo el litio). Si cualquiera de ambos es mal diagnosticado como depresión, por ejemplo, la administración de antidepresivos podría gatillar un episodio maníaco.
¿Cuáles son, entonces, las diferencias entre el Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno Bipolar?
A nivel teórico (pero no por ello carente de importancia, puesto que influye en el tratamiento) pertenecen a clasificaciones diferentes. El TLP es un trastorno de personalidad, es decir, un conjunto de maladaptaciones desarrolladas en la infancia ante experiencias traumáticas, si bien no está exento de un cierto factor biológico/hereditario. El TB es un trastorno clínico, su principal factor es químico y biológico, y pertenece a los trastornos del estado de ánimo.
Ambos comparten los cambios de humor drásticos pero en aquellos que padecen TLP los ciclos se producen en cuestión de horas, rara vez de días, y suelen ser reactivos, es decir que puede identificarse una causa externa o experiencia que los gatilla, generalmente un conflicto interpersonal. En el TB los ciclos son mucho más largos, desde semanas hasta años, generalmente no evidencian causa externa (aparecen de la nada, sin otra explicación posible que un cambio endógeno en la química cerebral), se producen de forma sinusoidal (de lo más alto en manía a lo más bajo en depresión pasando por los estratos medios).
Y sin embargo, existe la bipolaridad de ciclado rápido, cuya forma cíclica puede ser tan veloz que no pueda apreciarse a simple vista y sea confundida con TLP. ¿Qué otras diferencias existen entonces?
Ambos trastornos poseen una cuota de impulsividad y búsqueda de riesgos, pero mientras que en el TLP esta es constante e inherente al trastorno, en el TB se presenta principalmente en la fase maníaca.
La autoimagen de las personas con TLP es inestable (manifiestan no saber quiénes son) y su autoestima tiende a ser baja. La persona con TB pasará de tener delirios de grandiosidad o incluso omnipotencia a sentirse desganada e inútil al pasar de la manía a la depresión.
Respecto a sus causas, como los demás trastornos de la personalidad, el TLP suele ser resultado de las maladaptaciones enraizadas que permitieron al paciente sobrevivir a prolongados abusos o negligencia en la infancia (el 75% de los afectados manifiesta haber sido víctima de abuso sexual) sumado a una predisposición biologica. El trauma o un evento externo puede gatillar la aparición del TB e incluso hacer la diferencia entre dos personas con el mismo material genético, pero el factor biológico es mucho más importante.
Si crees estar mal diagnosticado, consulta a tu terapeuta o realiza una interconsulta con otro profesional. Un diagnóstico correcto puede salvar una vida.
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