Fuente original: http://www.medciencia.com/que-si-decir-y-que-no-decir-alguien-con-una-enfermedad-mental/
Tanto si padeces una enfermedad mental, herida psiquiátrica, trastorno de personalidad o eres neurodivergente como si eres familiar o amigo de alguien con alguna de estas características habrás notado que las palabras incorrectas fluyen mucho más a menudo de lo deseado cuando se habla de estos temas. Para la mayoría de las personas la experiencia de vivir con un cerebro que funciona diferente es agotadora y difícil pero con la guía correcta no tiene por qué ser solitaria.
He aquí algunas de las frases más comúnmente pronunciadas por quienes no se hallan educados en las dificultades de la salud mental, el porqué son poco útiles y dañinas y ejemplos de por cuáles expresiones es conveniente reemplazarlas.
Claramente que tu ser querido no es el único afectado por una enfermedad mental, pero la experiencia de sufrirla puede distorsionar su visión del mundo haciendo que se sienta especialmente solo/a. Sin mencionar que las características particulares de cada persona y su situación son siempre únicas y las comparaciones son extremadamente perjudiciales para el proceso de recuperación. Si crees que tu ser querido se beneficiaría del contacto con personas que se encuentran en una situación similar a la suya, ¿qué tal sugerirle unirse a un grupo de apoyo, sea físico o virtual? Existen multitud de grupos en Facebook que proveen contacto con personas de todo el mundo con todo tipo de padecimientos.
Pocos son los beneficios de admitir a los cuatro vientos que uno/a padece una enfermedad mental, por lo cual la posibilidad de que tu ser querido esté usándolo como excusa es bastante improbable. A la mayoría de las personas les resulta extremadamente doloroso admitir cuando son o se sienten incapaces de hacer algo, por lo que este tipo de afirmaciones deberían ser recibidas con comprensión y reafirmación. El rechazo sólo causará dolor a tu ser querido y si lo que quieres es que reúna el valor de hacer algo que considera fuera de sus posibilidades siempre es mejor usar frases del tipo "¿no crees que valdría la pena intentarlo?"
Pocas cosas son peores para una persona que sufre una enfermedad de cualquier tipo como sentirse una carga o una molestia para quienes ama. ¡Imagínate entonces que además de aquello se invisibilice su sufrimiento! ¿Quién es digno de juzgar los padecimientos de otro ser humano, quién puede decir que sus dolores son mayores o peores que los de otro? E incluso si existiera alguna manera de saberlo, ¿qué ganamos con decirlo más que hacer sentir culpable al otro de su sufrimiento?
Las enfermedades mentales y afines pueden ser muy limitantes, a veces es muy difícil para quienes están "sanos" (o simplemente tienen padecimientos diferentes) entender porqué alguien no podría hacer algo que para ellos es natural. Es importante entender que por más empatía que tengamos y por más grande que sea nuestro cariño, no estamos en los zapatos de nuestro ser querido. Lo más probable es que sus esfuerzos sean invisibles para el resto, por más reales que sean. Recuerda siempre que la procesión va por dentro y todos tenemos derecho a estar cansados y ser egoístas de vez en cuando.
Nadie tiene la fórmula para la recuperación expedita. ¿Realmente crees que si una persona con una enfermedad mental pudiera recuperarse más rápido elegiría no hacerlo? Sin mencionar que algunas enfermedades (como la depresión o los trastornos alimenticios) tienen una forma particular de "defenderse a sí mismas" y boicotear los intentos de recuperación de quienes las padecen.
No existen soluciones mágicas para la enfermedad mental. Aunque salir a divertirse puede ser beneficioso para algunos tipos de personalidades, no representa una solución a largo plazo. ¿Qué tal mejor reemplazar esta sugerencia por invitaciones a realizar las actividades favoritas de tu ser querido? Sea esto proponerle una tarde con su juego o película favoritas o una salida nocturna, la zona de comodidad puede representar tanto un alivio como una distracción.
Incluso si esto fuera cierto la frase es acusadora e insultante. Algunas personas se sienten diariamente drenadas de su energía por su lucha contra la enfermedad que sufren y necesitan descansar, tal vez más de lo que a alguien "sano" le parece necesario.
La palabra "enfermo" tiene una connotación fuertemente negativa. Lo mismo puede decirse de la palabra "loco". Es importante que nunca caigamos en la tentación de agredir de esta manera a alguien que padece una enfermedad mental. Acusar a alguien de esta manera es extremadamente perjudicial y fatalista. Algunas personas que sufren enfermedades mentales suelen sentirse definidas por su condición, podemos validar su sufrimiento y dificultades sin necesidad de reafirmar tal creencia negativa.
Aunque parezcan cortesías insignificantes, la diferencia entre decir "estás enfermo/a" o "eres un enfermo/a" y decir "padeces una enfermedad" es inmensa.
Si no podemos estar calmados y sensibles al sufrimiento de nuestro ser querido y la situación no es una crisis de extrema urgencia, es mejor dejar la conversación para otro momento.
Es importante expulsar de nuestro cerebro todo tipo de pensamientos dañinos y prejuiciosos, informarnos sobre la enfermedad mental que padece nuestro ser querido, esforzarnos realmente en comprender como ha de sentirse.
Ponte a su disposición, pregúntales qué necesitan, qué les ayuda, qué no. Si no sabes qué hacer, siempre puedes preguntarlo. Un simple "¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?" puede ser la frase más valiosa que puedas elaborar.
Si estás leyendo esto, definitivamente tu ser querido no está solo. Hazle saber que te interesa, que siempre puede recurrir a tu ayuda y apoyo incondicional.
Como ya se ha dicho, por más empatía y afecto del que seamos capaces, e incluso cuando tenemos el mismo diagnóstico que nuestro ser querido o vivencias parecidas, no podemos saber nunca exactamente cómo se siente estar en su lugar. Este "falso entendimiento" puede sonar condescendiente y hacerle sentir al otro que minimizamos o invalidamos sus emociones y luchas.
Casi siempre queda una opción por probar, una ayuda que agotar. Esta puede consistir en un nuevo terapeuta o tipo de terapia, en un cambio en el estilo de vida, en una nueva medicación. Algunas enfermedades mentales son expertas en hacerle sentir a quienes las padecen que la salida no existe, que no hay luz al final del túnel. Si tú puedes ver alguna, es importante que la menciones, incluso si te parece que tu ser querido no te oye. Y si no encuentras ninguna, siempre puedes prometerle no dejar de buscarla.
Es por eso que los grupos de apoyo (sea fisicos, de terapia, en Facebook, Whatsapp, etc) son tan importantes. Saber que no se está solo, que hay personas que llevan adelante sus vidas con éxito a pesar de luchar con nuestros mismos demonios es un alivio muy reconfortante. Si otros pudieron antes que uno, eso significa que uno también puede lograrlo.

















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